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La Coctelera

Sueño con un futuro soñado, tranquilo, especial, cercano al cielo, cercano al sol... Sueño despierta no quiero despertar

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terremoto

Claudia siempre fue bastante ligera. Allá en Apóstoles, provincia de Misiones (Argentina), aunque ella no era muy bendecida por la naturaleza, muchos hombres la deseaban y ella deseaba a muchos hombres. Se comentaba en la pensión que había perdido su virginidad a los trece años con un primo un año mayor que ella y desde ese momento sus instintos se vieron en desenfrenada montaña rusa hacia la eterna satisfacción.

No le importaba con quién, los novios no le duraban, ella se aburría rápidamente. Las pulsiones libidinosas urgentes debían ser satisfechas en forma inmediata. Sino, decían las malas lenguas, que entraba en calor, mal humor, desesperación y no alcanzaban las uñas para roer sus ganas imperiosas de ser tocada, penetrada, clítoris.

Yo lo viví, no me lo contaron.

Ella tenía creo que dieciocho años o diecinueve. Llegó a la ciudad en busca de estudios o trabajo o no se bien qué, pero la realidad es que estaba allí en la misma pensión que yo. Y ya se hablaba de su bombachita fácil, tanto de bajarse como fácil de moverse para uno u otro lado. Cuando se la veía salir a bailar con minifalda y sin medias todas nos mirábamos y se murmuraban cosas feas, yo solamente escuchaba.

Y yo lo viví. Ese fin de semana, su novio la había dejado por haber sido agotado sexualmente. Su desenfreno lo había dejado exhausto. Así que estaba sola en su habitación. De repente se escuchó el timbre. El portero salió y gritó con su voz ronca de siesta mal dormida: “Claudia, tu hermaniiiito!!” Y entró, lo hicimos pasar a la cocina y anunció que estaba con un compañero de la escuela y que habían llegado para solicitar una beca de estudio para comenzar la universidad en dos años.

Claudia clavó su mirada sobre el adolescente parado bajo el marco de la puerta y me dije que menos mal que el niño estaba allí abajo, en el lugar de la casa en donde aconsejaban los bombero que había que estar cuando se estaba por venir el terremoto”. Mandó a su hermano al ciber. Yo me fui al patio interno y me senté en el sillón y no pude evitar escuchar su voz impostada:

-“¿Qué hacemos?, ¿Tomamos Tereré* o cogemos?, mmm ¡no hay yerba!!”

A lo que el quinceañero respondió con casi nada de aliento:

“Tomemos limonada”

3, ago | 1 comentario Posteado por: Olga Colombiana compártelo Tags: argentina, litoral, yerba, terere

1 comentario

Olga Colombiana Orellano 3 ago 2008 | 11:07 PM

TERERE, es una bebida que se prepara en una calabaza (mate) con yerba mate y jugo de limón muy endulzado y frío. La aprendi a tomar en Rosario, Argentina, cuando fui a estudiar en la universidad, gracias a unas amigas misioneras que lo bebían gustoso en verano. Muuuuuy refrescante delicioso.

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